domingo, 18 de marzo de 2012

GUERRAS DE LA EDAD MEDIA

La guerra de los cien dias:

Se produjo a fines de la Edad Media, entre los años 1337 y 1453, exactamente, 116 años, entre Francia e Inglaterra. Los normandos que se habían establecido en Inglaterra, habían coronado a su descendencia como monarcas ingleses, quienes poseían en Francia grandes extensiones de tierra.
Al extinguirse en Francia la dinastía de los Capetos, nombraron sucesor, al rey Felipe de Valois.
El rey Eduardo III de Inglaterra, pretendía el trono de Francia, alegando ser descendiente de los Capeto por línea materna, ya que su madre, Isabel, sería hermana de Luis, Felipe y Carlos, hijos de Felipe el Hermoso, y se sintió traicionado con la asunción de Felipe de Valois, quien asumió como Felipe VI. Los franceses habían alegado la imposibilidad de coronar a Eduardo III, fundados en la ley Sálica, que impedía la sucesión real por vía femenina.
Además Francia, pretendió adquirir bajo su dominio a la provincia de Flandes, por razones de vasallaje.
Eduardo, como venganza, acogió en su Corte a un pariente de Felipe, Roberto de Artois, que se había rebelado contra su autoridad. Ante esta situación Felipe invadió y se apoderó de Gascuña, propiedad francesa.
El ejército francés estaba integrado por nobles, el inglés por todas las categorías sociales.
En la batalla naval de Sluys y en Crécy y Poitiers, los franceses sufrieron la derrota. Solamente París resistió a los años de miseria y opresión.
El rey Juan de Francia fue hecho prisionero junto a su Corte, y esto obligó a negociar el Tratado de Brétigny-Calais, firmado en el año 1360, por el cual Eduardo III recuperaba todas sus posesiones originales, con excepción de Normandía. Los ingleses obtuvieron a perpetuidad Guines, Marck y Calais.
Unos años de paz sobrevinieron al Tratado de Calais, y al reanudarse el conflicto, Francia recuperó algunos territorios, gracias a la acción de Bertrand du Guesclin.
La batalla de Agincourt significó una nueva derrota para Francia, y expuso a ese estado a la posibilidad de contar con un rey inglés: Enrique V.
Destacada fue la actuación de Juana de Arco, otorgando a las fuerzas francesas gran valor espiritual. Era una joven analfabeta, convencida de que una fuerza divina la impulsaría a liberar a su país de los ingleses. Consiguió liberar a Orleáns en 1429, obteniendo luego victorias en Troyes, Chálons y Reims, donde logró la coronación de Carlos VII.
Luego de varias derrotas fue capturada por el duque Felipe de Borgoña, en 1430, donde fue acusada por hechicería ante los tribunales de la Inquisición y condenada a muerte en la hoguera, en 1431.
En Francia, coexistían dos reyes: Carlos VII, que había sido coronado en Reims y Enrique VI, impuesto por Inglaterra, y, particularmente, por Felipe de Borgoña. Por la Paz de Arrás, firmada en 1435, un año más tarde Borgoña se reconcilió con Francia.
El triunfo definitivo de Francia se produjo en el año 1453, donde recuperaron todos sus territorios, con excepción de la ciudad de Calais.
Luego de esta guerra, Inglaterra se vio sacudida por una guerra civil, la Guerra de las Dos Rosas, por las disputas que se originaron en torno a la sucesión al trono, que dividieron al estado en dos facciones. Finalmente, la dinastía Tudor, representada por Enrique VII, asumió el trono (1485).

La batalla de Adrianópilis:

labatalladeadrianpolis3ho21.jpgLa Batalla de Adrianópolis se llevó a cabo el 09 de agosto de 378 (DJC) en la localidad que lleva su nombre, en la actual Edirne, Turquía. Ante la derrota de los visigodos por parte de los hunos, éstos buscaron asilo dentro del Imperio Romano, en la localidad de Moesia (al oeste de Adrianópolis, actual zona de los Balcanes). Si bien el Emperador Valente estuvo de acuerdo con la acogida de las tribus, existían romanos que estaban en contra de la continua afluencia de tribus bárbaras. En parte porque en ocasiones eran violentas y en parte porque ingresaban como federados al ejército, obteniendo la ciudadanía que, a partir del 286 bajo el reinado de Caracala, se daba a todos los habitantes del Imperio. De la misma manera, los bárbaros abrazaban el arrianismo, considerado una herejía, ya que el Imperio desde el 331 había adoptado el cristianismo tras el Concilio de Nicea.
Al momento del ingreso de los godos en el Imperio, el Emperador Valente preparaba un enfrentamiento en contra del Imperio Persa, y supuso que, una vez más, podría contar con la colaboración de las tribus que antiguamente habían colaborado con él.
Lo cierto es que los visigodos fueron explotados por los romanos; la zona de los Balcanes no era próspera económicamente, sí la vecina Tracia, rica en minas de oro y plata, región saqueada y disputada. La querella inicial se llevó a cabo entre Lupicino, funcionario romano, que no se privó de métodos corruptos para sacar ventaja de los bárbaros y Fritigerno, dirigente de los visigodos.
La situación de Roma distaba mucho de ser la prestigiosa de la época de República, estaba plena decadencia, en parte por las invasiones bárbaras y el choque de culturas producido, se habló del triunfo de la raza germánica como el gran promotor de la caída del Imperio Romano, y también por la decadencia moral de los romanos, la corrupción que provocó el adueñamiento de lo público como privado y el desprestigio de las antiguas instituciones sobre las que se había cimentado la gloria de Roma.
Este enfrentamiento derivó en el asesinato de Lupicinio por parte de su contrincante y el desencadenamiento de una de las guerras más terribles que azotó a los romanos en la que pereció el propio emperador.
El ejército bárbaro, liderado por Fritigerno , triplicaba y más al ejército romano, sumando a ello que había pedido la colaboración de otras tribus bárbaras, incluyendo sus antiguos derroteros, los hunos. Los primeros vencieron ampliamente y Valente resultó muerto.
La consecuencia directa de la derrota romana fue el vacío de un trono sin herederos, no había quien reinara en Oriente. Así es que el emperador de Occidente, Graciano, sobrino del muerto, designó a Flavio Teodosio (Teodosio I El Grande) como el futuro emperador de Oriente que fue coronado en el 379.

La batalla de Crécy:


En la localidad francesa de Crécy, entre la tarde y la noche del 26 de agosto del año 1346, las fuerzas inglesas, que contaban aproximadamente con 12.000 contendientes al mando de Eduardo III, vencieron holgadamente a las francesas, superiores en número (más de 30.000 hombres) lideradas por Felipe VI, que ya había sido derrotado en Caen, un mes antes, dentro del conflicto conocido como Guerra de los Cien Años, y con el objetivo de tomar París.
La diferencia numérica fue compensada por los ingleses con el uso de nuevos armamentos, como el arco inglés, que llegó a disparar quinientas mil flechas, contra las pesadas armaduras de los franceses, que dificultaban sus movimientos.
 Inglaterra, con una economia más saneada, contaba con un ejército más disciplinado y conexo, donde predominaba la infantería, y Eduardo III era un hombre de gran pragmatismo. Además, la destacada actuación del Príncipe Negro, llamado así por el color de su armadura, hijo del rey, y también de nombre Eduardo, con tan solo 16 años, aseguraron el triunfo inglés, donde Felipe VI vio sucumbir a sus mercenarios genoveses que había contratado, armados con ballestas y arcos cortos, y luego a su pesada caballería.
La victoria, que produjo muchas pérdidas humanas entre la nobleza francesa, aproximadamente 1.500 caballeros de entre sus 4.000 muertos, le permitió a Inglaterra, que tuvo muy pocas pérdidas, sitiar Calais, que luego capitularía, convirtiéndose en base de operaciones para Inglaterra hasta el siglo XVI. Más tarde, luego de una pausa provocada por la irrupción de la peste negra, otra victoria les aguardaba a los ingleses, en la batalla de Poitiers.

GUERRAS DE LA EDAD ANTIGUA

La guerra del opio:
La guerra del Opio o Guerra anglo-china ocurrió entre 1839 y 1860 y fue el resultado de los conflictos comerciales entre China y el Reino Unido. China estaba intentando prohibir el consumo de drogas, particularmente del destructivo opio que generaba fuertes adicciones entre su población con las graves consecuencias sociales y económicas mientras que Gran Bretaña contrabandeaba el opio procedente de la India británica y lo introducía en China.
La droga se cultivaba en China desde el siglo XV, se mezclaba con tabaco de acuerdo con una receta inventada por los españoles, los holandeses dominaron el mercado a partir del siglo XVII y el consumo se generalizó tras el contrabando británico en el XVIII. Tras percatarse de los problemas de salud vinculados con el opio, en 1829 el gobierno imperial chino prohibió su consumo; la droga comenzó a circular clandestinamente.
El Emperador Daoguang, alarmado ante el creciente y desenfrenado consumo de Opio en China , encomendó a Lin Hse Tsu su combate. Lin Hu Tsu ordenó la destrucción de cerca de veinte mil cajas de opio y envió un correo a la Reina Victoria pidiendo que respetase las reglas del comercio internacional, no introduciendo más opio a suelo chino. Por toda respuesta, en noviembre de 1839, la reina Victoria envío a la flota británica para atacar a la armada china en Hong Kong, iniciándose la contienda, de la resultaría derrotada China. En la guerra del Opio estarían implicadas otras naciones, como Francia, aliada y socia comercial de Gran Bretaña y Alemania.
Tras perder, China se vio obligada a tolerar el comercio del opio y a firmar tratados unilaterales y humillantes en los que se le forzaba a abrir sus puertos, en el Tratado de Nankín, China cedió Hong Kong a Gran Bretaña y amplió el territorio de concedido a los portugueses.

Batalla de kadesh.

Considerada la batalla más antigua sobre la cual puede hacerse un rastreo completo, la Batalla de Kadesh se llevó a cabo hacia fines del siglo XIII a.C entre los imperios egipcio e hitita por la dominación del el territorio sirio.
Siria estaba originalmente en manos egipcias pero debido a una serie de modificaciones durante el faraonato de Eknatón como, por ejemplo, la reforma religiosa por éste emprendida, hizo que pasaran a manos de los hititas. En 1295 el joven faraón Ramses II se enfrentó con el emperador hitita Muwatalis con el objetivo de recuperar zonas perdidas.
Para ello, Ramses lanzó una feroz campaña militar, logrando formar alianza con otros pueblos de la región que estaban en contra de los hititas, uno de los más importantes fueron los amorreos.
Enfrentados en Kadesh, los egipcios pertrechados en cuatro divisiones fueron engañados por el rey Muwatalis. Las fuerzas egipcias se dirigieron por el Oeste hacia el norte, esperando encontrar allí a los hititas. Por su parte, éstos, de acuerdo con lo planificado por el rey, se dividieron en dos grupos: uno de ellos debía salir al encuentro de los egipcios, dejándose apresar y comunicándoles que el resto de los hititas estaban hacia el norte. Por otra parte, otro grupo del mismo bando se hallaba en camino desde el este hacia el sur.
El emperador egipcio sólo había avanzado con dos de sus tropas, Amón y Ra, descubriendo el ardid cuando ya era tarde y no le era posible detener a los otros dos cuerpos. Es así como fueron sorprendidos y atacados a orillas del río Orontes, en Kadesh.
Los egipcios lograron sostener la embestida cuando ya la batalla estaba prácticamente perdida para ellos. Con cuantiosas pérdidas y las tropas dispersas, lograron oponer resistencia y contraatacar con una de las fracciones, logrando que Ramses II no pereciera.
Entre los dos bandos sumaban, aproximadamente, 20.000 hombres. La batalla dejó un saldo notable de vidas perdidas en ambos grupos, sin contar las pérdidas materiales.
Finalizada la ofensiva, Ranses II se retiró hacia Damasco y de allí a Egipto, sin pruebas de haber vencido al enemigo. De la misma manera, Muwatalis hizo una oferta de paz a su contrincante.

La batalla de issos:


La Batalla de Issos fue una ofensiva bélica en la que se enfrentaron el Gran Rey del Imperio Persa, Darío III y Alejandro Magno de Macedonia en el 333 AC. Ambos ostentaban la dominación del territorio sirio.

Cabe mencionar que el fin de Alejandro era, no sólo la unificación de Grecia, sueño que albergaba ya su padre, Filipo de Macedonia, sino llegar a conquistar Asia. En tanto que éste ya había alcanzado el dominio de los territorios al norte de Siria en detrimento de Darío III, hecho que le proveyó el control de la Península de Anatolia, el objetivo siguiente para era conseguir neutralizar las provincias fenicias, eliminando su poder en alta mar y en consecuencia, al mismo Imperio Persa.
Alejandro se estableció en las Puertas Sirias con el objetivo de dar batalla a Darío. Éste, sabiendo que parte de las tropas macedonias estaban en Issos, dio asalto a la ciudad, destruyendo y matando heridos macedonios. Cuando Alejandro supo esto, los persas ya estaban a orillas de río Píramo, es decir, a sus espaldas.
El ejército fenicio contaba con gran cantidad de hombres, unos 200.000, compuesto por soldados, mercenarios griegos y la famosa tropa elite de Darío, “Los Diez Mil Inmortales”.
Entre las filas de Alejandro no llegaban a contarse más de 50.000 soldados, entre macedonios y griegos.
Aún así, la estrategia planeada por el macedonio permitió que el triunfo les fuera concedido: abiertos en tres frentes, Alejandro atacó todos los flancos persas y su formación central. Esta organización tomó por sorpresa a Dario, quien debió huir con parte de su gente sin ser atrapado.
Si bien el Imperio Persa aún no había llegado a su fin, éste no estaba lejos. En tanto que el ejército de Darío era cuantiosamente más grande y mejor preparado que el de Alejandro, las estructuras del imperio no eran del todo sólidas, situación que Alejandro, a quien no debe restarse astucia militar, supo aprovechar habilidosamente.
La Victoria en la Batalla de Issos abrió las puertas de Siria para Alejandro y, en consecuencia, también las de Asia.

 La guerra de galias:

En la Galia habitaba la población originaria sumada a los celtas que luego se le fusionaron. Roma intervino el lugar con fines de protección y se asentaron en ese territorio, lugar por donde pretendieron pasar los helvecios, pidiendo para ello permiso a Julio César que había conseguido ser nombrado Propretor en las Galias por el término de cinco años, luego de finalizar su mandato como Cónsul en el año 58 a.c.
Los eduos que residían allí le pidieron ayuda a los romanos para acabar con la amenaza helvecia, lo que Cesar pudo lograr en Bibrante, en el año 58 a. C, debiendo los helvecios retroceder. Los tres años siguientes saqueó el territorio en dirección contraria a las agujas del reloj, sometiendo a las tribus de Alsacia y el Franco Condado, Bélgica y Normandía.
En el año 58 a. C también los germanos al mando de Ariovisto intentaron penetrar en las Galias y Cesar también los venció, aunque siguieron incursionando el territorio impidiendo la pacificación.
Mientras César se hallaba en Britania, adonde se había dirigido en el 54 a. C. los galos comandados por el arveno Vercingetórix, que se había proclamado como jefe supremo de los galos, se rebelaron pero fueron dominados por César al regresar en el año 52 a. cuando refugiado en la fortaleza de Alesia fue obligado a rendirse (batalla de Alesia). Las Galias se convirtieron en estados vasallos de Roma, debiendo abonar un tributo anual de diez millones de denarios.


viernes, 16 de marzo de 2012

A QUIENES SE APLICA EL DIH

El DIH se aplica en situaciones de conflicto armado, no determina si un estado tiene derecho a recurrir a la fuerza esta cuestión está regulada en un parte que figura en la carta de las naciones unidas.
El origen del DIH se remonta en las normas dictadas por las antiguas civilizaciones y religiones pues la guerra siempre ha estado sujeta a ciertas reglas o costumbres.
Su codificación a nivel mundial surgió en el siglo XIX y desde entonces los estados han aceptado un conjunto de normas basadas en la amarga experiencia de la guerra moderna que mantiene un equilibrio entre las preocupaciones de carácter humanitario y las exigencias militares de los estados.
En la misma medida en que ha crecido la comunidad internacional ha aumentado estados que han contribuido al derecho internacional humanitario considerándose un derecho verdaderamente universal.

DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO


El DIH es un derecho internacional que contiene una serie de normas que por razones humanitarias trata de limitar los ejércitos de los conflictos armados.
Protege a las personas que no participan o que ya no participan en los combates y limitan los medios y métodos de hacer la guerra.
El DIH suele llamarse también “derecho de la guerra” y “derecho de los conflictos armados”.
El DIH es parte del derecho internacional que regula las relaciones entre los estados, está integrado por acuerdos firmados entre esos estados denominados tratados o convenios en una práctica que se considera obligatoria.